Frente al escepticismo y la certeza de una segunda vuelta, este domingo Costa Rica acude a las elecciones del nuevo presidente o la presidente de la República.

Costa Rica evidencia un fenómeno nunca antes visto y se trata de un nivel exagerado de apatía ante el proceso electoral, que no solo comprende la elección del mandatario presidencial sino también de la composición de la Asamblea Legislativa.

En Costa Rica, un candidato presidencial necesita al menos el 40 por ciento de los votos para ganar en la primera votación. Si no logra ese porcentaje, es necesaria una segunda vuelta, que en este caso tendría lugar el domingo 3 de abril y enfrentaría a los más votados.

En este sentido, el panorama que describe las encuestadoras es muy desalentador al respecto, ya que los candidatos no ofrecen mayor porcentaje al respecto.

En este contexto las encuestas reflejan una estrecha diferencia entre el candidato del Partido de Liberación Nacional José María Figueres con un 17% de aceptación y sus más cercanos contendores del Partido de Unidad Social Cristiana Lineth Saborío con un 13%.

Tras estos candidatos que serían los más fuertes, están los aspirantes de Nueva República Fabricio Alvarado con un 10%, Frente Amplio José María Villalta con 8% y el Partido Progreso Social Democrático Rodrigo Chávez con otro 8%.

Mientras que los indecisos se estarían llevando el porcentaje más amplio de esta contienda con un 32%.

Como habíamos comentado anteriormente, también se elegirá la composición de la Asamblea Legislativa que cuenta por demás con 57 escaños y cuyo panorama no dista del anterior.

Lo que, si se deja claro según los resultados de las encuestadoras el que el 66%, indica que votará por el mismo partido en las dos papeletas: la de Presidencia y la de los diputados.

Mientras que, el 34% dice que se decantará por una agrupación para el Ejecutivo y por otra para el Legislativo. Así lo reseñó Europa Press.

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