EFE/EPA/AMPE ROGERIO

Presentan plan para frenar «separación forzosa» de médicos cubanos exiliados

Miami, 20 may (EFE).- Grupos que amparan a los médicos cubanos que han huido de la isla hicieron público este viernes una petición a la comunidad internacional a favor de más de 5.000 menores separados de sus padres de manera forzosa, como consecuencia de la llamada «ley de los ocho años» del Gobierno de la isla caribeña.

«Acabemos con la esclavitud de las misiones médicas cubanas», reclamó Javier Larrondo, presidente de la organización Prisoners Defenders, durante una teleconferencia en Miami (EEUU) en la que se pidió acabar con la «separación forzosa impuesta por el Gobierno cubano».

Larrondo recordó que las leyes cubanas imponen ocho años de impedimento de entrada en el país a los funcionarios, entre ellos los médicos, que decidan no regresar a la isla tras cumplir «misiones» en el extranjero.

A los que no regresan, el Gobierno en la isla los considera «desertores» y prohíbe la salida a sus hijos y cónyuges por el tiempo que fija la ley.

Las misiones médicas consisten en el envío de profesionales sanitarios a países que así lo solicitan al Gobierno cubano. A lo largo de los años, más de 40.000 profesionales han cumplido misiones en 164 países de África, América, Oriente Medio y Asia.

El presidente de Prisoners Defenders señaló que los médicos cubanos en misiones extranjeras, que tienen retenidos sus pasaportes y títulos profesionales, trabajan en «condiciones de esclavitud» y reciben solo entre el 5 % y el 20 % de lo que Gobiernos e instituciones extranjeros pagan por sus servicios al Gobierno cubano.

Recordó, a modo de ejemplo, que el Gobierno de México pagaba a cada uno de estos médicos 400 dólares, pero a Cuba pagaba casi 11.000 dólares.

«Y están obligados a regresar a Cuba o perderlo todo», enfatizó Larrondo, cuya organización junto a Outreach Aid to the Americas (OAA) han elevado esto a instancias internacionales, entre ellas la ONU.

Precisamente el pasado 6 de mayo, se explicó hoy, los denunciantes sostuvieron una reunión de una hora con el Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas, donde interpusieron una denuncia en noviembre para exponer las situaciones de «maltrato, torturas y secuelas que esto representa para más de 5.000 niños que lo sufren en la actualidad».

En aquella reunión presentaron un estudio que desgranó 191 testimonios de «separación materno-filial», en la mayoría de casos presentados por profesionales de la salud, de los que el 76 % fueron declarados desertores en base a la ley de los 8 años.

Señalaron que los niños de entre 1 y 5 años conforman la mayoría de esa muestra, y que el 70 % de los menores, en general, sufren secuelas emocionales y físicas a causa de la separación familiar.

Larrondo resaltó el paso dado por el comité, que tras esa reunión ha recriminado y exigido a Cuba que retire de su nuevo Código Penal esta legislación y que paralice esta «separación familiar forzosa».

«Ya los Gobiernos de Europa lo saben, el Parlamento de Europa lo sabe, en Naciones Unidas, relatorías y comités saben lo que está pasando. Es el momento de dar un paso estructural comandado por Naciones Unidas y los países para acabar con esta barbarie», recalcó.

Agregó que los médicos cubanos apátridas son perseguidos y necesitan ser acogidos donde están, y que sus familias tienen derecho a la reunificación familiar.

Durante la presentación, profesionales de la salud en el exterior y que son miembros del Gremio Médico Cubano Libre (GMCL) brindaron crudos testimonios que reflejan el acoso que sufren sus familiares en Cuba, tanto en la calle como en las escuelas, y quienes además, en ocasiones, son seguidos por miembros de Seguridad de Estado.

«Ellos usurparon la infancia de nuestros hijos», manifestó la doctora Idalma Leyva, que calificó de «macabro» el trato a sus familiares.

Grupos de médicos cubanos han interpuesto demandas en Estados Unidos por esta situación, entre ellas contra la Organización Panamericana de la Salud (OPS), a la que acusan de haber facilitado la «red de tráfico humano» y «esclavitud» que, a su juicio, había detrás del programa «Mais médicos» en Brasil con profesionales cubanos.

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